El cáncer tiroideo (también conocido como cáncer de tiroides) agrupa a un pequeño número de tumores malignos de la glándula tiroides, que es la malignidad más común del sistema endocrino.

Conozca las respuestas a las preguntas más frecuentes sobre la cirugía del cáncer de tiroides que afecta a millones de personas en todo el mundo.

Se reseca toda la glándula tiroides (tiroidectomía total) y se realiza un vaciamiento de los ganglios situados por delante y a los lados de la traquea. Si el paciente presenta ganglios enfermos en la región lateral del cuello estos también requieren tratamiento. Siendo el procedimiento mucho más complejo.

Es importante que en el tratamiento inicial del cáncer de tiroides no solamente se trate la glándula sino también sus ganglios.

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Como es la glándula tiroides la responsable de producir hormona tiroidea (T3 y T4), al ser extirpada el organismo queda privado de esta importante hormona, cuadro conocido como hipotiroidismo. Por lo tanto es necesario administrar esta hormona por vía oral en forma sustitutiva.

Como consecuencia de la resección pueden producirse lesiones transitorias o permanentes de estructuras vecinas a la glándula como la del nervio recurrente y de las glándulas paratiroides. La lesión del nervio recurrente produce alteración de la voz (disfonía) y la de las glándulas paratiroides alteraciones en el metabolismo del calcio y del fósforo.

Además de estas complicaciones particulares de este tipo de cirugía debemos considerar las complicaciones generales de cualquier procedimiento quirúrgico: hematoma, infección, cicatrización viciosa de la herida cutánea, etc.

También hay que incluir los riesgos que implica una anestesia general, procedimiento que es necesario para realizar esta clase de cirugías: trastornos cardiovasculares, neumonológicos y alteraciones del medio interno, entre otros.

El objetivo es resecar todo el tejido tiroideo incluyendo el tumor maligno y las metástasis que sean clínicamente detectables. A este procedimiento debe sumársele el tratamiento con yodo radioactivo y la supresión con hormona tiroidea. Con este esquema terapéutico es posible controlar la enfermedad en la mayoría de los casos. Sin embargo todos los pacientes con cáncer de tiroides tratado de esta manera deben ser controlados de por vida, para detectar precozmente una recaída de la enfermedad.

En la mayoría de los casos el tiempo de internación será de 24 a 48 hs. Si se presentan complicaciones la internación deberá prolongarse.

Como en general, los pacientes no necesitan drenaje de la herida quirúrgica y el abordaje a la glándula se hace a través de incisiones cutáneas más pequeñas, el tiempo de internación se redujo.

Después de la cirugía, el paciente deberá controlarse por consultorio externo con el Cirujano Endócrino y con el Endocrinólogo.